Vida de escritora: Redes sociales

¡Hola a todos!

Después de contaros cómo crear nuestra página de autor y por qué, ahora vamos a hablar de las redes sociales. En estas, todo se comparte y todo se comenta. ¿Y qué necesita un autor para que su libro llegue a más gente? Pues que se hable de él. Por eso, no debemos escondernos en nuestra cueva, y olvidarnos del mundo. Eso sería un error garrafal. Ante todo, debemos tener visibilidad para poder promocionar nuestras obras, pero también para que lectores, bloggers y demás público tengan fácil acceso a nosotros. Si no estás en las redes sociales, eres invisible.

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¿Y dónde nos creamos perfiles? ¿Qué redes sociales son adecuadas? Yo propongo tres opciones, aunque no son las únicas, en mi opinión son las más transitadas, donde más posibilidades hay de captar la atención del público. Seguir leyendo “Vida de escritora: Redes sociales”

Vida de escritora: Página de autor

¡Hola a todos!

Hoy en la sección Vida de escritora, voy a hablar sobre algo íntimamente relacionado con el tema de la promoción. Hoy en día, Internet es un enorme escaparate para cualquier creador. Hay múltiples opciones para darnos a conocer, o contactar con gente que se dedique a lo mismo que nosotros y que comparta nuestros intereses. Incluso para ponernos en contacto con editoriales, es imprescindible ya hacerlo a través de la red. Pero existe algo importante que debemos tener en cuenta. Debemos crear nuestro propio rincón personal/profesional en la red de redes. Estoy hablando de la creación de una página de autor.

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Heroínas de la vida real

¡Hola a todos!

Hoy, día Internacional de la Mujer, voy a escribir un post algo atípico y especial. Es un día de recuerdo, celebración y reivindicación, aunque en mi opinión esto último es una lucha diaria, que tiene lugar todos los días del año. Yo lucho cada día. A mi manera, en mi ámbito, donde empiezan los pequeños cambios. A través de mis personajes, mujeres luchadoras que se salen un poquito de la norma. Y trabajando por la educación, la base de todo. Debemos hablar de las mujeres que a lo largo de la historia, con su esfuerzo y sacrificio, han hecho posible que pueda tener la libertad de poder decidir sobre mi propia vida. Mi bisabuela, por ejemplo, una mujer fiera, independiente, ama de casa, trabajadora, luchadora incansable. Tuvo un pensamiento avanzado para su época, vivió una vida atípica, luchando contra prejuicios e injusticias (le dedicaré una novela porque se la merece), y lo hizo en su entorno, sin aparecer en los libros de historia. Y creo que algún gen rebelde suyo tengo por ahí. Todavía nos quedan muchas cosas por hacer, pero cada uno podemos aportar algo, desde nuestros pequeños rincones del mundo. Ya sea haciendo huelga, no haciéndola, escribiendo, pintando, creando videojuegos, educando, investigando o haciendo descubrimientos claves para la humanidad. A continuación, os presento a algunas de las heroínas de la vida real que me inspiran cada día. Seguir leyendo “Heroínas de la vida real”

Conociendo lugares: Chester

¡Hola a todos!

En este nuevo post de la sección Conociendo lugares, volvemos a mi querida Inglaterra. Viajaremos al oeste del país, a una de las ciudades más antiguas de las Islas Británicas. Un lugar con mucha historia que sigue conservando gran parte de sus antiguos tesoros. Os estoy hablando de Chester. ¡Vamos a conocerla!

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Gran Vía

Son las seis de una tarde de otoño. He decidido olvidarme un poco del mundo hoy. Tenía ganas de dar un paseo. La mayoría de la gente, para relajarse, prefiere irse lejos de la gran ciudad. Alejarse del mundanal ruido. De las multitudes, del tráfico. Pero yo soy una rara avis. Llego a la plaza de Callao. Salgo de la boca de metro, y ya estoy en el centro del universo. La gente cruza la plaza peatonal de un lado a otro, parece que sin rumbo. No todo es lo que parece en esta ciudad. Todos vivimos la vida como si fuera el último día. Con prisa, pensando que el mundo se puede acabar mañana, pero sabiendo hacia donde dirigir nuestros pasos.

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Está empezando a anochecer, y yo estoy en medio de la jungla de asfalto. Me acerco despacio, sin seguir el ritmo del resto, hasta Gran Vía. Esa avenida joven pero anciana a la vez, que ya ha visto de todo. Una guerra, una dictadura, cultura, cine, música, movida madrileña, progreso, retroceso. Los de fuera y los de aquí se encuentran en esta enorme avenida, llena de teatros, restaurantes y comercios, por la que apenas se puede andar bien en ocasiones. Todos nos mezclamos. Todos somos bienvenidos.

Y llega ese momento mágico. El sol se está ocultando en el cielo multicolor de Madrid. Azul, magenta, morado y naranja. Colores que se reflejan en las nubes madrileñas. Y casi todos miramos hacia arriba fascinados, ignorando el ruido y el jaleo. Y se hace una pausa. Todo se detiene cuando las luces del letrero de Schweppes de la plaza de Callao, con sus luces de neón multicolor ancladas en otro tiempo, se encienden. Ahora llega la hora del otro Madrid.

De la ciudad que nunca duerme. De la ciudad más divertida del mundo, como sentenciaba el personaje de Imanol Arias en Laberinto de pasiones. Ese Madrid nocturno donde cualquier cosa puede pasar, como ver a Carmen Maura siendo regada por la manguera de un operador de limpieza en plena calle, y en agosto en La ley del deseo; o ver a Santiago Segura y Álex Ángulo colgados del letrero de Callao, intentando evitar el nacimiento del Anticristo en El día de la bestia. O encontrarte con los archiconocidos rockeros que llevan años apostados frente a la entrada del antiguo Madrid Rock, un templo para los amantes de la música que lamentablemente desapareció. Ellos, como el edificio Telefónica, forman parte de la historia de esta calle.

Gran Vía se ilumina y te sonríe, invitándote a visitar sus teatros y sus comercios. Animándote a conocerla, a degustarla, a quererla. Y yo paseo sobre sus aceras, y me siento fuerte y alegre. Y sonrío. Porque me siento bienvenida, pero a la vez, escondida. Nadie sabe quien eres, ni te molesta, por muy famoso que seas. Entre la multitud, uno puede encontrar el anonimato. Porque tú no eres el protagonista de la escena. No, no. Es la Gran Vía la estrella de este espectáculo que se representa cada día en Madrid. El cielo ya oscuro es el telón de fondo, y nosotros miramos a las luces de neón, nuestras estrellas. Y siento una fuerte descarga que me hace olvidar los problemas. Porque nada es ya tan importante. Te sientes vivo y lo único que me apena es tener que marcharme. Aunque no me voy triste, porque Gran Vía siempre estará esperándome.

©Andrea Muñoz Majarrez, 2018.